La autopsia trucha,
como fue conocida, tuvo su origen el 2
de septiembre de 1995, cuando el canal
de la televisión argentina Telefé
transmitió el programa “Siglo XX
Cambalache”, en el que se analizó y
presentó la autopsia de Ray Santilli.
El programa nocturno (22:00 – 23:00
horas) tuvo un alto rating (28.2
puntos).
Cuando se le propuso
transmitir la película de la autopsia,
el gerente de programación de Telefé,
Gustavo Yankelevich dijo “esto va a
andar muy bien”.
La producción general
fue de Edie Conzalvo, y en la
conducción estuvo Fernando Bravo.
En los diversos segmentos del programa
fueron entrevistados, entre otros, al
Dr. Cammarota, médico forense;
Luis Burgos, director de la
Fundación Argentina de Ufología;
Jorge G. Dewey, del Heart Lab,
con sede en Canadá (realmente un
ufólogo); Eduardo Marrazzi,
ufólogo y periodista; y Alejandro
Agostinelli, periodista
especializado.
Días antes, la
revista “Conozca Más” invitó a
Agostinelli a ver el film poco antes del
estreno mundial de la llamada “Autopsia
a un extraterrestre”. Ese día el
periodista pidió ser acompañado por un
biólogo, el licenciado Mariano Moldes, y
por un experto en FX, Diego Licenblat
(1).
Juan Porras, director
de la revista, que incluiría el video
como separata, aceptó que Moldes y
Linceblat estuvieran presentes el día
que Agostinelli visualizase el material
en exclusiva.
Posteriormente, la
producción de “Siglo XX” invitó a
Agostinelli en su calidad de periodista
especializado a la presentación “en
vivo” de la famosa autopsia del ET. Esa
noche, durante los primeros bloques de
la emisión, Fernando Bravo, conductor
del programa, no le dirigía pregunta
alguna a Agostinelli, acaso por
sospechar que el crítico se aprestaba a
“escupir el asado”. Por ello, en los
primeros minutos la presencia del
periodista fue un detalle ornamental.
Consciente de esto, sin esperar
preguntas, Agostinelli remarcó que “la
producción había invitado a muchos
ufólogos, incluso a un médico y a un
periodista, pero a ningún experto en
efectos especiales”. Y aclaró que eso le
llamaba la atención porque “precisamente
ellos son los mejor preparados para
opinar sobre el material visualizado” y
son, sobre todo, los que “podrían crear
un escenario idéntico, indistinguible al
de la autopsia de Santilli”.
Durante el corte, el
periodista fue duramente insultado por
el productor ejecutivo del programa.
“Agostinelli y la puta que te remil
parió”, bramó con finura Edy Consalvo
por las opiniones de su invitado. Al
parecer, la producción esperaba que el
periodista diera su opinión al final. El
detalle es que nadie se había atrevido a
pedírselo. En vez de retirarse del
programa, Agostinelli se quedó para
decir que había sido atacado por el
productor del ciclo y, claro, para dar
su opinión, desde luego opuesta a la
realidad de la “autopsia”.
El periodista declaró
que la filmación era falsa y que se
podía hacer una similar con los medios
precarios con que contaban los
especialistas argentinos de efectos
especiales. Se le conminó ha hacerlo, y
en tan solo una semana, como veremos más
adelante, se logró hacer la “Autopsia
trucha”.
La censura no fue tan
feroz con el doctor Cammarota, quien
dijo, coincidiendo con sus colegas:
“Los operadores no
tienen la práctica suficiente para el
manejo de cadáveres. La técnica que
están utilizando no es la habitual.
Fundamentalmente en la incisión, aunque
ésta es de las llamadas en X o en copa
de champán, que no es una incisión que
se utilice actualmente.
“Hay indecisión en la
apertura del cadáver. Ni yo ni
cualquiera de mis colegas del cuerpo
médico forense seguiríamos esta técnica.
No entiendo por qué hay un solo
operador, cuando realmente debería
formarse un equipo multidisciplinario:
radiólogos, enterólogos, odontólogos…
“No tiene práctica
forense, tampoco es patólogo, ni
siquiera es un cirujano, y de serlo
sería un mal cirujano. Hay un detalle
que avala esto: la toma de los
instrumentos, fundamentalmente las
tijeras. Se hace con el dedo pulgar y
mayor, nunca con el índice. Eso lo
enseñan en todas las escuelas de
medicina.
“La apertura de la
bóveda craneana no me convence, ya que
no muestra una técnica quirúrgica. Los
‘médicos’ tratan muy mal a los órganos y
destruyen estructuras anatómicas. No vi
que se tomaran muestras de sangre o de
líquidos con jeringas”.
Los comentarios de
los ufólogos son obviables.
Días después, la
posta fue retomada por otro experto en
FX, Gerardo Bernstein, quien logró
crear, por pocos dólares y en tiempo
récord, una autopsia idéntica a la de
Santilli. Esta otra autopsia trucha se
presentó el 13 de septiembre en el
programa de Chiche Gelblung
“Memoria”, del canal 9, y duró cuatro
minutos. Es la más fiel a la película de
Santilli. Los encargados de hacerla
fueron los técnicos en efectos
especiales Gerardo Bernstein,
Juan Carlos Crespo, Diego La
Viaga, Cristian Roman,
Claudio Musha, Emiliano Sial
y Luchizano y Sebastián.
Originalmente se
fabricó un molde con arcilla, que
posteriormente fue vaciado con espuma de
látex. El resultado es una película que
es indistinguible de la de Santilli. Un
excelente trabajo que fue realizado,
repito, en tan solo una semana y con los
medios precarios de los técnicos en
efectos especiales argentinos. La
película costó unos tres mil dólares.
Ferdinando dijo en su
presentación que “Si puedo copiar un
billete de 100 pesos no significa que
todos los billetes de 100 pesos sean
falsos. Es verdad. Pero significa que
todos fueron hechos por el ser humano.
La naturaleza es incopiable. Si algún
fenómeno extraño puede ser copiado por
el ser humano, desconfía de él”.
Diego Licenblat,
director y fundador de “FX”, la
primera escuela argentina de efectos
especiales, expresó así sus comentarios
en torno a la película de Santilli:
“No me toquen al
muñeco.
“Antes de practicar
las incisiones, los médicos sólo
señalizan algunas zonas del cuerpo. No
lo mueven, no lo palpan, no hacen nada
que muestre su consistencia. Siendo un
caso único en la historia, ¿por qué no
inclinaron el cuerpo para filmar la
espalda? Tal vez porque por más realista
que luzca la goma, es más reconocible al
tocarla, presionarla o moverla. Es mucho
más tiesa y acartonada que cualquier
tejido real, excepto que la piel del
humanoide se parezca a la goma. Es
decir, nadie movió ni tocó mucho al ET
por las mismas razones que yo, como
efectista, tampoco lo hubiera permitido:
delataría que está hecho de goma.
“Que sangre pero
no abunde.
“Mariano Moldes, el
biólogo que presenció la película
conmigo, destacó que tanta sangre en la
incisión se contradecía con lo seco que
estaba el cuerpo por dentro. Hay un
viejo truco para simular cortes: poner
en la palma de la mano una pipeta de
goma con sangre artificial de donde sale
un tubito adherido al bisturí, del lado
contrario al que lo va a tomar la
cámara. De la cuchilla brota sangre en
línea recta, creando una ilusión
perfecta. La única vez en que se hubiera
podido ver la palma de la mano, la
película se quema a modo de edición
camuflada.
“Tapen, siempre
tapen.
“En ningún momento se
ve cuando está por abrir la piel o
serruchar el cráneo. Cuando empieza a
levantar el tejido (que permitiría ver
cómo estaba adherido a la estructura
interna), la película aparecía
deteriorada. Por lo mismo, cada vez que
está por suceder algo en lo que un
experto se daría cuenta si está hecho de
goma, aparece un corte.
“Guarda con la
costura.
“Hay muchas técnicas
para tapar la costura de un muñeco. A
veces se ve igual por la complejidad de
la matriz. Pero siempre se puede ocultar
por las manos, los pies o entre medio de
los dedos, y por la mitad del cuerpo.
Para las costuras difíciles, la zona se
cubre con tonos a modo de maquillaje.
Curiosamente, los pies y las manos del
ET aparecen quemados. La costura, que
pasaría por los hombros, podría ser una
línea que comienza en el cuello, pasa
por el hombro y se pierde casi al llegar
al triceps que, a mi entender, se puede
ver en algunos cuadros del filme”.
La película de la
autopsia trucha fue presentada en la
televisión brasileña, a finales de 1995.
Ésta es la razón por la que algunos
piensan que fue realizada en Brasil y no
en la Argentina.
En México, la primera
vez que vieron la autopsia trucha,
algunos ufólogos pensaron, al ver a un
personaje con anteojos, que se trataba
de la escena en donde supuestamente
aparecía Harry Truman
presenciando la autopsia. En realidad
era el conductor del programa Chiche
Goldblung.
- - -
NOTAS
(1)
Por esta razón, Agostinelli publicó
antes del estreno la opinión de
Licenblat en su artículo “Ufología
barata y humanoides de goma”. Agosto de
1995. La Prensa.
REFERENCIAS
- Agostinelli, Alejandro.
“Autopsia de un fraude”. “Descubrir”.
Año 6. N° 70. Mayo de 1997. En Internet.
Ver
http://www.dios.com.ar/notas1/fraudes/fraudes_ovni/roswell/
nota-roswell.htm
- Agostinelli, Alejandro.
“Muñecopsia: Una farsa dentro de la
otra”. En Internet.
http://www.dios.com.ar/notas1/fraudes/fraudes_ovni/roswell/
nota-roswell.htm
- Ruiz Noguez, Luis. “Lo
que usted nunca imaginó. Expertos en
efectos especiales opinan”. “Contacto
OVNI”. Número 17. México. Agosto de
1996. Págs. 4-7.
- Ruiz Noguez, Luis.
“Autopsia ET”. Número especial de
“Contacto OVNI”. México. Noviembre de
1995.
- Ruiz Noguez, Luis. “La
autopsia extraterrestre. Un mito dentro
del mito”. Grupo Editorial Mina. México.
1996. Página en Internet.
http://www.beyondroswell.com/roswell/ARGENTINE.html |